La Reflexión Semanal

El Evangelio del Domingo

 

 

Yo no deseo un regalo

que se compre con dinero.

No he de pedir a los reyes

caballitos ni muñecos,

ni motos, ni ordenadores,

ni sofisticados juegos.

 

Yo sólo quiero un regalo

como los que hay en el cielo:

colores del arco iris,

y la copia de un lucero,

unos capullos de nieve,

y el retumbar de los truenos,

una nube juguetona

con la brisa y con el viento,

una lluvia de agua fresca

y espectáculos de fuego.

 

Pido dones de alegría

y la canción de un jilguero,

y la flor de la esperanza,

y una fe que venza el miedo;

pido un corazón muy grande,

para amar al mundo entero.

Yo pido a los Reyes Magos

las cosas que hay en el cielo:

un vestido de ternura,

una cascada de besos,

la hermosura de los ángeles,

sus villancicos y versos,

y una sonrisa del Niño,

el regalo que yo quiero.

 

 

 

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.

 

La Palabra en el principio estaba junto a Dios.

 

Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.

 

En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres.

 

La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.

 

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan:éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe.

 

No era él la luz, sino testigo de la luz.

 

La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre.

 

Al mundo vino, y en el mundo estaba;el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció.

 

Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.

 

Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre.

 

Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal,ni de amor humano, sino de Dios.

 

Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria:gloria propia del Hijo Único del Padre, lleno de gracia y de verdad.

 

Juan da testimonio de él y grita diciendo: "Éste es de quien dije: "El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.""

 

Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.

 

Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

 

A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer. 

 

(Juan 1, 1-18)

 

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