La Reflexión Semanal

El Evangelio del Domingo

 

 

Marginado, yo, pobre viejo, que con poco subsidio,

ando con el cuerpo encorvado, que a diario estoy solo,

utilizado para ayudar a hijos y nietos, me acerco a ti,

Jesús, para gritarte:  ¡Si quieres, puedes limpiarme!

 

Marginado, yo, un niño gitano, en un grupo escolar fracasado,

que siento el rechazo de todos, de los maestros,  de los padres, de los amigos,

muy corto de años, en tristezas de amargas experimentado,

me acerco a ti, Jesús, para gritarte: ¡Si quieres, puedes limpiarme!

 

Marginado, yo, joven parado,

que siento a diario la queja y lamentos de los míos,

que vendo esperanzas al precio de un pobre salario,

promesa de pan bien sudado,

me acerco a ti, Jesús, para gritarte: ¡Si quieres, puedes limpiarme!

 

Marginado, yo, inmigrantes ilegal, que ni pincho ni corto,

que ofrezco mi cuerpo para hacer, obediente, lo mandado,

que me veo en la obligación de dejar mi país,

mi familia, mis amigos y mi vida para sobrevivir aquí una vida

de ciudadano de tercera y mirado con recelo,

me acerco a ti, Jesús, para gritarte: ¡Si quieres, puedes limpiarme!

 

Marginada, yo, una “prostituta perdida”, que ofrezco mi cuerpo

para el uso de hombres “honrados”,  que,

sedienta de amor verdadero, sufro en mí el amor violado,

me acerco a ti, Jesús, para gritarte: ¡Si quieres, puedes limpiarme!

 

Marginado, yo, borracho perdido, sabedor de cunetas y aceras,

y de noches pasadas al raso,

motivo de risas para propios y extraños, a diario mirando de levantarme,

a diario este cuerpo sin vida tambaleando,

me acerco a ti, Jesús, para gritarte: ¡Si quieres, puedes limpiarme!

 

 

 

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: "Si quieres, puedes limpiarme." Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo: "Quiero: queda limpio." La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio. Él lo despidió, encargándole severamente: "No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés."

 

Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.

 

(Marcos 1,40-45)

 

Liturgia Joven - www.liturgiajoven.com - liturgiajoven@liturgiajoven.com

 

 

 

El grupo Liturgia Joven, que prepara y anima cada semana la misa de 13:30 en la Parroquia del Pilar (Bilbao), te ofrece cada semana la Reflexión Semanal y el Evangelio del Domingo.

 

Si conoces a alguna persona a la que le interese recibir este correo de forma semanal no dudes en escribirnos a liturgiajoven@liturgiajoven.com para darnos su dirección y suscribirle.